Hipertensión arterial: Un asesino sigiloso. Parte II: Modus operandi
Creo que todos sabemos que la hipertensión arterial es peligrosa, pero la verdadera pregunta que hay que hacer es si conoces cómo te mata. Supongo que la mayoría está pensando en infartos cardíacos, es lo típico, pero lo cierto es que la hipertensión tiene una lista de órganos víctima que va más allá del corazón.
Descubriendo a las víctimas
Esta lista de órganos, a los que la hipertensión le encanta atacar, los llamamos en medicina órganos diana. Exactamente, como las dianas a donde apuntan los tiradores. Hacia estos órganos apuntará este asesino.
Os pongo la lista de estos órganos:
- Cerebro
- Retina
- Corazón
- Riñón
Vale, ya sé que me vas a decir… “Dr. Sabo pero tampoco son tantos órganos, son solo cuatro”. Es verdad, pero el daño a estos cuatro órganos puede ser tan grande como para acabar con tu calidad de vida, postrado en cama o muerto.
Vamos a ver cómo lo hace…
Una táctica muy acertada
Si te estás preguntando cómo la hipertensión arterial puede dañar estos órganos te estás haciendo la pregunta más importante. Y la respuesta es: dañando a las arterias. Es una de las armas más potentes que usará este asesino para matarte. Parece mentira cómo dañando algo tan simple como una arteria se pueden causar tantos daños en nuestro cuerpo. Aunque, si lo piensas, es una táctica muy acertada ¿por qué? porque hay arterias en todo el cuerpo.
Si dañar a las arterias es una de las armas principales no puedo seguir hablando sin antes explicarte cómo lo hace.
Si no has leído el artículo anterior te dejo acá el enlace para que lo leas: Hipertensión arterial: Un asesino sigiloso. Parte I: Conociendo al asesino ya que será clave para entender lo que te explicaré ahora.
El modus operandi
Si leíste el artículo anterior recordarás que comparamos nuestro sistema circulatorio con las tuberías de un edificio. Hablamos sobre cómo una presión alta podría romper esas tuberías y causar una hemorragia cerebral como ejemplo.
Pero… ¿Las arterias se rompen así de fácil? La respuesta es no.
Recuerda que hablamos de la elasticidad de la arteria la cual le permite soportar presiones elevadas e incluso regular la presión aumentando su calibre.
El daño lo causa de forma lenta, con paciencia y sin apuros, durante años, silenciosamente. No causa ningún síntoma y cuando comenzamos a notar los daños que ha causado es muy tarde, son irreversibles.
«Por eso la hipertensión arterial conocida como un asesino sigiloso»
Someter a la arteria a altas presiones durante un tiempo prolongado causa su deterioro, debilitando, en algunas zonas, la pared de la arteria formando una protuberancia llamada aneurisma.
¿Alguna vez has visto un neumático al que se le forma una protuberancia peligrosa que puede causar que estalle? Pues esa es la reproducción exacta de un aneurisma.
Tarde o temprano este aneurisma acabará estallando produciendo una hemorragia con un resultado muy malo para ti y muy bueno para el dueño de una funeraria.
Ya has aprendido el primer daño en las arterias.
De lisas a rugosas: El segundo daño
El revestimiento de la parte interna de la arteria es liso pero esto deja de ser así cuando la presión elevada termina dañándolo.
Al perder esa capa lisa, las moléculas de grasa mala (colesterol LDL), que van viajando por nuestra sangre, logran engancharse a la pared de la arteria, invadir así su interior y formar la famosa placa de ateroma de la cual hablamos en el artículo anterior. Y si recuerdas bien, la placa de ateroma al crecer reducía el diámetro de la arteria. Esto termina afectando el flujo de sangre que es vital para transportar nutrientes, oxígeno y desechos que deben ser eliminados.
Entendiendo esto lo demás es muy sencillo.
Ya sé que estás ansioso por saber de qué forma toda esta parrafada enorme que te estoy soltando acaba afectando a los órganos diana y cómo todo esto termina con un cuerpo tres metros bajo tierra.
Venga, vale… ¡¡empezemos!!
Daños en el Cerebro
El famoso ictus es el daño más evidente que podemos encontrar. Existen dos formas de ictus:
- Ictus hemorrágico: cuando alguno de los aneurismas que se formaron se rompen causando un sangrado dentro del cerebro. No siempre debe existir un aneurisma. Simplemente el aumento de la presión arterial puede ser tan grande como para romper una arteria.
- Ictus isquémico: que en medicina significa que la arteria se ha obstruido y deja de llegar sangre a una parte del cuerpo u órgano y ocurre cuando las placas de ateroma estrechan u obstruyen alguna arteria. También ocurre por la formación de algún coágulo y las placas de ateroma y la hipertensión arterial promueven su formación.
Ambas formas de ictus producen la muerte de una porción del cerebro. Estas zonas muertas alteran la función normal del cerebro e interrumpen conexiones entre las neuronas que son importantes para correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Todo esto deja graves secuelas en el paciente como parálisis en la mitad del cuerpo, problemas para tragar, hablar, comprender el lenguaje oral o escrito, etc.
Dependiendo de lo grande o grave de la lesión puede incluso producir la muerte.
Esto mismo puede ocurrir en arterias muy pequeñas en el cerebro y en mucha cantidad, causando pequeños daños en todo el cerebro. A esto se le conoce como Infarto lacunar múltiple.
Al ser muy pequeños normalmente no producen secuelas graves como las anteriores pero, como se producen en todo el cerebro y en gran cantidad a lo largo del tiempo, deterioran el cerebro y acaban produciendo demencia.
Daños en la Retina
Nuevamente entran en juego las arterias. Recuerda que el daño al que están sometidas estas arterias por la presión elevada durante años son la principal causa de los daños en los órganos diana.
Recordemos que estas arterias pueden sangrar u obstruirse y ambas causan daños en la retina o en el nervio óptico que es el que manda la señal de lo que vemos al cerebro transformándose después en una imagen.
¿Cuál es el resultado de esto? Pérdida de visión que llegará a la ceguera.
Y si te quedas ciego ya no podrás leer mis artículos. Esto es grave porque sino cómo vas a seguir aprendiendo.
Daños en el Corazón
El corazón es uno de los órganos más afectados. Probablemente estés pensando en un infarto y ahí has dado en el clavo. Ya sabes que el corazón es quien bombea la sangre a todo el cuerpo pero para realizar este trabajo incesante necesita oxígeno y alimento. Estos le llegan a través de esas arterias tan famosas que siempre has escuchado, las arterias coronarias.
Cuando estas arterias se obstruyen, y ya sabes cómo la hipertensión arterial juega un papel importantísimo en la obstrucción de una arteria, se produce un infarto. No le llega a una porción de tu corazón ni oxígeno ni alimento y entonces esta parte de tu corazón muere.
Si esta porción muerta de tu corazón es lo suficientemente grande como para afectar el bombeo de sangre al resto del cuerpo se produce tu muerte.
Si la parte muerta de tu corazón no es tan grande y la parte que queda viva logra continuar su trabajo entonces vivirás.
El problema es que tu corazón ya no podrá funcionar de forma normal y mandar sangre al resto del cuerpo de forma eficaz produciendo una enfermedad que se llama Insuficiencia cardíaca, en otras palabras, tu corazón ahora es insuficiente.
Un poco sobre la insuficiencia cardíaca
Imagina que vas en un vehículo cuando de repente su motor comienza a fallar y entonces pierde fuerza, ya no acelera, pierde velocidad, da tirones hasta que no aguanta más y se apaga. Podemos decir que, algo bastante parecido, es lo que ocurre en la insuficiencia cardíaca.
Si tienes la suerte de no sufrir un infarto no te alegres demasiado porque, si sigues sin cuidarte ni trartar tu hipertensión arterial, igual acabarás con insuficiencia cardíaca.
Sí, sí, lo has leído bien. No te salvarás. Pero… ¿cómo? Es muy sencillo.
Nuestro corazón crece
Recuerda que hay una presión muy elevada en nuestras arterias. El pobre corazón que trabaja sin descanso para poder impulsar toda la sangre a través de nuestro cuerpo necesita hacerlo con mucha más fuerza que antes, cuando había una presión normal.
No es igual caminar en una calle llana que subir caminando una colina. Cuando subimos la colina necesitamos más fuerza en nuestras piernas para impulsar nuestro peso hacia adelante. Si hacemos esto repetidas veces nuestros músculos se harán más grandes para compensar todo este esfuerzo extra.
Lo mismo ocurre en el corazón.
El corazón es un músculo y por lo tanto este acaba aumentando su tamaño para compensar la fuerza extra que necesita para impulsar la sangre y esto al principio le funciona muy bien.
Eso es lo que se conoce en medicina como cardiopatía hipertrófica y su traducción al castellano es cardio= corazón, patía=enfermedad, hiper= aumentado/elevado, trófica= crecimiento… Es decir: enfermedad del corazón por un crecimiento aumentado.
El problema viene después, cuando tras muchos años ese corazón que ha aumentado su músculo comienza a cansarse por estar trabajando con sobreesfuerzo durante tanto tiempo y se vuelve vago.
De grande y fuerte a grande y débil… comienza lo malo
De repente, el corazón comienza a cambiar y sus músculos que antes eran gordos y grandes se convierten en delgados y perezosos. Ahora tenemos un corazón que ha aumentado su tamaño (se ha dilatado) pero sin fuerza suficiente para bombear la sangre de forma normal, como cuando hablé del infarto.
La diferencia es que en el infarto parte del corazón se muere y en esta otra tendrás un diagnóstico de Miocardiopatía dilatada. Traducción es Miocardio= músculo del corazón, patía= enfermedad y dilatada… pues dilatada (no todo en medicina son palabras raras), o sea, en cristiano significa enfermedad del músculo del corazón que se ha dilatado.
Da igual si es por un lado u otro el daño que se produce, el resultado final es que el corazón se vuelve insuficiente para su trabajo. Y su trabajo final es mantenerte con vida.
Daño al Riñón
Arterias, arterias, arterias. Ya a estas alturas debes haber comprendido que el principal protagonista de esta historia, además de la hipertensión arterial, son las arterias y ¿qué órgano tiene muchas arterias?
El riñón.
Sí, ese órgano que se encarga de filtrar toda la sangre de nuestro cuerpo para eliminar muchas sustancias de desecho del metabolismo de nuestro cuerpo y el exceso de agua a través de la fabricación y expulsión de la orina.
Vamos a estudiar un poco esta fábrica de pis.
Tienes que ver al riñón como un filtro y como dije un poco más arriba, filtra toda la sangre del cuerpo. Esta sangre entra al riñón por una arteria y esta arteria se va haciendo más y más y más pequeña hasta convertirse en un capilar. Los capilares son las arterias más finas que existen.
¿Qué tan finos pueden ser los capilares? Son tan finos que se miden en micrómetros, pero lo entenderás mejor si lo comparamos con algo que conozcamos muy bien como el cabello humano. Un cabello humano promedio tiene un grosor que va de los 60 a los 90 micrómetros. Un capilar promedio tiene un grosor de entre 5 y 10 micrómetros. Sí, un capilar es entre 6 y 18 veces más fino que un cabello humano.
Incluso a veces los góbulos rojos tienen que doblarse y deformarse para poder pasar por los capilares, así de pequeños son.
Ahora bien, en el riñón estos capilares forman unos grupos muy importantes que se llaman glomérulos donde se produce este filtrado de la sangre para luego producir la orina.
ERC – Tres letas que no quieres en tu vida
Si ya sabes que la hipertensión arterial daña a las arterias y ahora has aprendido que la función del riñón depende TOTALMENTE de millones de grupos de capilares, que ya sabes que son un tipo de arteria, para filtrar la sangre y luego producir la orina, cuando la hipertensión dañe estos capilares nuestros riñones dejarán de funcionar.
Cuando esto ocurre, la persona acaba con una ERC.. Enfermedad Renal Crónica, y dependiendo de su gravedad, llegará a necesitar diálisis hasta conseguir un trasplante de riñón.
Ya para finalizar, porque creo que se me ha ido un poco de las manos y este artículo se está haciendo ya muy largo, quiero invitarte a hacer una reflexión.
Ahora eres capaz de entender cómo la hipertensión ataca a estos órganos, te hago la siguiente pregunta:
¿Te das cuenta que tan solo necesitamos controlar la hipertensión arterial para evitar todos estos problemas?
Solo eso. Así de sencillo. Una única y sencilla acción.
Si bajamos la presión a la que están sometidas nuestras arterias evitamos todos estos problemas. No hay que hacer algo para proteger el cerebro y otra cosa para proteger el corazón y luego buscar cómo hacer para proteger el riñón. Nada de eso. Es tan sencillo como atacar el problema de raíz.
Por si no queda claro te lo repito de nuevo… Hay que bajar la tensión arterial.
¿Cómo podemos bajar la tensión arterial? Valores normales, consejos y recomendaciones en el próximo capítulo de Hipertensión arterial: Un asesino sigiloso.
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me encanta como lo estás explicando,súper fácil de entender
Gracias Susana por tu comentario.
Esa es justamente la idea del artículo. Transmitir el conocimiento médico, que para muchos puede ser dificil de comprender, de una forma sencilla y clara.
Soy un gran creyente de que los pacientes suelen cuidarse más y llevar mejor el tratamiento médico cuando comprenden lo que tienen o las consecuencias de no cuidarse. El conocimiento es poder.
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